El tao de la guerra: China y el pensamiento estratégico
China no reacciona al conflicto; lo gestiona desde una posición que lleva años construyendo: energía, deuda, infraestructuras, alianzas.
Terminé hace poco "El tao de la guerra", el último libro del coronel Pedro Baños Bajo. Y lo que está pasando estos días en Oriente Medio me lo recuerda en cada titular. Sun Tzu escribió hace más de dos mil años que la victoria suprema es la que se obtiene sin combatir. El coronel explica que China lleva décadas aplicando exactamente eso. Y el conflicto entre EE. UU., Israel e Irán es, quizás, el ejemplo más claro que hemos visto en mucho tiempo.
EE. UU. libra una guerra con costes energéticos, diplomáticos y económicos enormes. Por su parte, China observa, gestiona y maniobra. Es el mayor comprador del petróleo iraní, lo que la convierte en el principal sustento financiero de Tehrán. Al mismo tiempo, a través de Pakistán, ha impulsado propuestas de alto el fuego y empujado a Irán hacia la mesa de negociaciones.
Y ahora mismo, Trump viaja a Pekín en lo que será probablemente la reunión más importante de su segundo mandato. Dicho de otra forma, uno de los actores que más influencia acumula en este conflicto es el que no ha disparado ni un solo tiro.
Eso es pensamiento estratégico de largo plazo. No improvisación. China no reacciona al conflicto; lo gestiona desde una posición que lleva años construyendo: energía, deuda, infraestructuras, alianzas.